La decisión del Presidente electo de postergar la fecha límite para la venta del remanente de acciones que posee en LAN es coherente con lo que ha sido su conducta en el tiempo.
Chile, muchos de sus pobladores, trabajadores, comerciantes y algunos empresarios han tenido significativas pérdidas como consecuencia del terremoto. Él, en cambio, no concibe la pérdida, por lo que ante el riesgo de no obtener lo que su "espíritu empresarial" le demanda, simplemente posterga la enajenación considerando -como reza- la declaración emitida "... las graves consecuencias del terremoto y tsunami que a Chile el 27 de febrero pasado".
Para los primeros -la gran mayoría- el terremoto es una desgracia incontrolable a la que están obligados a resignarse; mientras que para él, una variable más a considerar en su negocio.
El compromiso electoral queda entonces como anécdota, oculto por la razonable indiferencia que en estos momentos su quebrantamiento despierta.
jueves, 4 de marzo de 2010
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