domingo, 26 de septiembre de 2010

TARJETAS COMERCIALES: el retorno de las fichas

Curiosamente al parecer pocos se escandalizan al enfrentar en las cajas de pago deconocidas cadenas de supermercados o grandes tiendas, la opción de pagar con dinero efectivo en condiciones desfavorables en relación a las establecidas para las tarjetas.

Tiene sentido que las supertiendas privilegien el uso de su propia tarjeta comercial con respecto a los plásticos bancarios.Parece razonable que, tratándose de dos opciones de crédito equivalente, ofrezcan para un mismo bien un precio reducido si se usa la tarjeta comercial en vez de la bancaria.

Sin embargo, lo que resulta intolerable, es que ante la opción de recibir el pago en moneda legal efectiva, establezcan el pago con la respectiva tarjeta comercial a un valor nominal menor. De esa forma, devalúan el papel moneda frente al plástico. Este último reemplaza de hecho la moneda de curso legal, constituyéndose en un medio de pago alternativo-con pretensión de sustitutivo- y no complementario, como correspondería.

Al reducir el valor de la moneda legal, o sea devaluándola, lo que en último término se pretende es reemplazarla por la "moneda" particular promocionada por el conglomerado que maneja el respectivo negocio del retail y del supermercado. En su inconfesable afán sustitutivo, estas tarjetas llegan a cubrir una amplia gama de servicios, además de supermercado y grandes tiendas, como farmacia, bencineras, tiendas de arriendo de películas o cines. No será necesario presentar "precios de ganga" destinados al que pague con la tarjeta comercial para todos los productos que esta cubre. Basta con captar una masa crítica de transacciones que lleve al consumidor a depender de esta nueva "moneda".

Al imponer su propia "moneda", más que fidelizar al consumidor, se le captura. En el caso extremo, casi todos los ingresos que el consumidor perciba en moneda legal terminaran siendo destinados a pagar la tarjeta comercial, equivalente a adquirir la nueva "moneda". Los más vulnerables terminan siendo los sectores más desposeídos, lo que se observa en largas filas de disciplinados cambistas que mensualmente canjean moneda legal por plástico, obligándolos para el próximo período a adquirir bienes casi exclusivamente en el comercio que acepte esta "moneda".

Alguna vez escuchamos hablar sobre el sistema de fichas que se utilizó en el pasado, especialmente en las faenas salitreras, como medio de pago de los salarios y que obligaba a los trabajadores a adquirir los bienes de consumo básico (siendo los demás inalcanzables) en los almacenes (llamados pulperías) de propiedad de las empresas. Esto permitía la manipulación de la oferta y de la demanda por parte de los controladores de este sistema en términos abusivos. En esencia, este sistema no tiene grandes diferencias con la situación actual de las grandes casas comerciales.

Consecuentemente, los "tiburones del retail" no han inventado nada nuevo. Sólo han adaptado la Tarjeta de Crédito bancaria inventada en el siglo XX para darle el uso que las antiguas fichas cumplían en las pulperías.