sábado, 10 de noviembre de 2012

LA TELETON "Solidaridad y lucro"

                                              

La pregunta básica es si solidaridad y lucro son compatibles. En esencia digo que no. Sin embargo, en la sociedad que vivimos ambas conviven en distintos grados, desde la solidaridad al servicio del lucro hasta el lucro al servicio de la solidaridad, aunque para algunos esta última sea solo una ficción. Este es el dilema de la Teletón. 

 Nos acercamos raudamente a la fecha en que se llevará a cabo la XXV versión de la Teletón. Como ha ocurrido en cada evento anterior, volvemos a asistir a una intensa discusión y polémica respecto a esta iniciativa. Estando presente una combinación de solidaridad, negocio y lucro asociado; siempre han sido objeto de desconfianza las reales intenciones motivadoras, las que de por si resultan difícil de escrutar , ya que implicaría indagar en la esfera más íntima de sus gestores. No debemos olvidar por cierto de que estamos inmersos en una sociedad donde las perspectivas de lucro juegan un rol fundamental al momento de asignar recursos. Esto último, si no determina; a lo menos condiciona, permea, contamina o acaricia cualquier decisión. En ese contexto, siendo estas obras colectivas, resultaría ilusorio pensar que todas las partes estén necesariamente comprometidos con la misma dosis de solidaridad.

 Cuando la Teletón partió el lejano 1978, ciertamente no existía convicción respecto a la eficacia de este tipo de iniciativas y menos respecto a su proyección en el tiempo. La sospecha de que ésta se desinflaría o que no era más que una actividad que terminaría reportando solo beneficios a sus auspiciadores en el corto plazo, rondaba en el ambiente. 

 Ya han pasado más de 30 años y a estas alturas nadie podrá ya poner en duda que la Teletón se ha expresado en resultados concretos y en realizaciones que están a la vista. Entre otros está la infraestructura a lo largo del país y más de 70.000 niños rehabilitados y beneficiados por esa organización desde 1978.

 Corresponde por lo tanto, para un análisis ponderado, no solo realizar un justa y necesaria crítica a la génesis de esta iniciativa y el lucro generado , sino hacer el ejercicio de colocarnos en la posición de los enfermos beneficiados, para los cuales la discusión sobre la motivación que han tenido los organizadores no es tema relevante. Ellos miden a esa institución por su resultados, que para la mayoría han sido satisfactorios. Tampoco es para los atendidos por esta institución determinante, que los recursos reunidos a través de los eventos anuales no hayan beneficiado solo a la Teletón, sino igual, más o mucho más a los auspiciadores. No les afecta finalmente que éstos mal denominados aportes sean consecuencia del lucro directo o indirecto obtenido por participar en la Teletón y que para darle un toque de donación generosa, en la mayoría de los casos se maquillan gracias a la donación solidaria de los propios trabajadores de esas empresas, que permite disfrazarlos a ojos de los ingenuos.

 No obstante lo anterior, sin duda existe una componente de solidaridad, que puede ser sincera o calculada. Veremos aportes de montos muy disímiles, donde la gran mayoría los hará en forma anónima y reservada. Habrán otros que los publicitarán, ya sea por imagen o para mejorar sus posibilidades de que San Pedro los deje pasar sin hacer escala en el purgatorio. Estas muestras de solidaridad son sumando y restando positivas y reúnen al país en torno a un problema por resolver que el Estado a través de los distintos gobiernos no ha tomado como problema propio .

 Existen formas de obtener los mismos o mejores resultados? Debería el Estado proveer todos los medios para atender a los que actualmente atiende la Teletón, enajenándole el negocio a las partes que lucran con estas iniciativas? En qué queda la Solidaridad, expresión positiva de desarrollar como elemento aglutinante de la Sociedad frente a un problema o catástrofe.

Mientras no seamos capaces de implementar un mejor medio para enfrentar el problema y no olvidando jamás que el centro siempre serán los enfermos beneficiados , la respuesta de lo que corresponde aceptar por el momento está clara.

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